Fernando de Rojas. Siglo XV.

 

(LA CELESTINA, prólogo)

El autor, escusándose de su yerro en esta
obra que escrivió, contra sí arguye
y compara

 
  1. El silencio escuda y suele encobrir
    las faltas de ingenio y torpeza de lenguas;
    blasón que es contrario, publica sus menguas
    al quien mucho habla sin mucho sentir.
    Como la hormiga que dexa de yr
    holgando por tierra con la provisión,
    jactóse con alas de su pedición;
    lleváronla en alto, no sabe dónde yr.

PROSIGUE

  1. El ayre gozando ageno y estraño,
    rapina es ya hecha de aves que buelan;
    fuerte más que ella, por cevo la llevan;
    en las nuevas alas estava su daño.
    Razón es que aplique a mi pluma este angaño,
    no dissimulando con los que me arguyen,
    assí que a mí mismo mis alas destruyen,
    nublosas y flacas, nascidas de ogaño.

PROSIGUE

  1. Donde ésta gozar pensaba volando,
    o yo aquí escriviendo cobrar más honor,
    del uno y del otro nasció disfavor;
    ella es comida y amí están cortando
    reproches, revistas y tavhas. Callando
    obstara y los daños de invidia y murmuros;
    insisto remando, y los puertos seguros
    atrás quedan todos ya quanto más ando.

PROSIGUE

  1. Si bien discenéys mi limpio motivo,
    a quál se endereça de aquestos estremos,
    con qual participa, quién rige sus remos,
    amor ya apazible o desamor esquivo,
    buscad bien el fin de aquesto que escrivo,
    o del principio leed su argumento;
    leeldlo y veréys que, aunque dulce cuento,
    amantes, que os muestra salir de cativo.

COMPARACIÓN

  1. Como al doliente que píldora amarga
    o huye o rescela o no puede tragar,
    métenla dentro del dulce manjar,
    engáñase el gusto, la salud se alarga,
    desta manera mi pluma se embarga,
    imponiendo dichos lascivos, rientes,
    atrae los oýdos de penadas gentes,
    de grado escarmientan y arrojan su carga.

BUELVE A SU PROPÓSITO

  1. Estando cercado de dubdas y antojos,
    compuse tal fin quel principio desata;
    acordé de dorar con oro de lata
    lo más fino tíbar que vi con mis ojos,
    y encima de rosas sembrar mill abrojos.
    Suplico, pues suplan discretos mi falta;
    teman groseros y en obra tan alta,
    o vean y callen y no den enojos.

PROSIGUE DANDO RAZONES POR QUÉ SE MOVIÓ A ACABAR ESTA OBRA

  1. Yo vi en Salamanca la obra presente;
    movíme a acabarla por estas razones;
    es la primera que estó en vacaciones,
    la otra, inventarla persona prudente,
    y es la final ver la más gente
    buelta y mesclada en vicios de amor;
    estos amantes les pornána temor
    a fiar de alcahueta ni falso sirviente.
  2. Y así que esta obra a mi flaco entender
    fue tanto breve, quanto muy sutil;
    vi que portava sentencias dos mill;
    en forro de gracias, lavor de plazer.
    No hizo Dédalo en su officio y saber
    alguna más prima entretalladura,
    si fin diera en esta su propia escriptura
    Cota o Mena con su gran saber.
  3. Jamás yo no vide en lengua romana,
    después que me acuerdo, ni nadie la vido,
    obra de estilo tan alto y sobido
    en tusca ni griega ni en castellana.
    No trae sentencia de donde no mana
    loable su autor y eterna memoria
    al qual Jesuchristo reciba en su gloria
    por su passión sancta que a todos nos sana.

AMONESTA A LOS QUE AMAN QUE SIRVAN A DIOS Y DEXEN LAS MALAS
COGITACIONES Y VICIOS DEL AMOR

  1. Vosotros, los que amáys, tomad este enemplo,
    este fino arnés con que os defendáys;
    bolved ya las riendas por que n'os perdáys;
    load siempre a Dios visitando su templo.
    Andad sobre aviso; no séays dexemplo
    de muertos y bivos y proprios culpados;
    estando en el mundo yazéys sepultados;
    muy gran dolor siento quando esto contemplo.

FIN

  1. O damas, matronas, mancebos, casados,
    notad bien la vida que aquéstos hizieron;
    tened por espejo su fin qual huvieron,
    a otro que amores dad vuestros cuydados.
    Limpiad ya los ojos, los ciegos errados,
    virtudes sembrando con casto bivir,
    a todo correr devéys de huyr,
    no os lance Cupido sus tiros dorados.